La verdad acerca de los lácteos (primera parte)

Jackson la vaca

No todas las vacas tienen tanta suerte como Jackson de vivir en estas condiciones.

¿Por qué evitar los lácteos convencionales?

Tras generaciones de publicidad muy persuasiva y muy repetitiva, no es sorprendete que cueste romper con la creencia de que los lácteos no son tan saludables como se pensaba. Aún si los supuestos beneficios reportados acerca de los lácteos convencionales como el aporte de calcio, vitamina D, B12, etc. fueran 100% verdad, ya no compensan las conocidas contra-indicaciones del consumo regular de lácteos. La última “ventaja” que he visto publicada, es que se dice que los lácteos pueden ayudar a bajar de peso (míralo aquí,)… algo muy sorprendente pues siendo un alimento donde se destacan las grasas saturadas y proteínas, tiene toda la pinta de un alimento que no ayudará a adelgazar. Además si aplicamos el sentido común, notaremos que la leche es un alimento diseñado para ayudar a los jóvenes mamíferos en un periodo de crecimiento.

El caso es que se puede encontrar información (que parece muy convincente y científica) en favor de y en contra de los lácteos. Ya sabemos que no podemos creer todo lo que nos cuentan, lee y escucha lo que te cuentan, ve si resuena contigo y si a tu sentido común le parece lógico, luego eliges creerlo o no. Pero más allá de esto, haz la prueba. Ve qué pasa si dejas de tomar lácteos durante un periodo (dos semanas por ejemplo), obsérvate, nada cuenta tanto como tu propia experiencia. Normalmente se nota el efecto cuando vuelvas a introducir el alimento.

Disminuir o dejar los lácteos puede mejorar tu calidad de vida:

Hablando de la experiencia, desde muy pequeño siempre se me repetía el helado. Me encantaba el helado entonces para averiguar como tolerarlo intenté comerlo con el estómago vacío, tras una comida, con un snack, justo antes de comer pero el resultado era lo mismo, se me repetía. Aunque me irritaba mucho porque veía a todos disfrutando de su helado, dejé de comerlos. Pensé si mi cuerpo lo repite, será que no lo quiere. Los helados del tipo yogures congelados me iban un poco mejor pero todavía se me repetían. En fin intenté de todo pero a mi cuerpo no le iba bien el helado. ¡Ahora veo que era una bendición disfrazada de una maldición!

Un día, al poco tiempo de empezar a salir con Gaby, me dijo de la forma más sutil que pudo que cada vez que comíamos algo con queso (sobre todo cuando estaba derretido) mi boca olía a vomito. Esto era una señal muy clara de que (1) no me quería dar besos y quería una escusa o (2) yo tenía una intolerancia a los lácteos. Empecé a descubrir todas las alternativas veganas y crudiveganas y estaba encantado. Para mi fue fácil dejar los lácteos pues tenía una prueba muy física de que no le hacían bien a mi cuerpo.

Ahora les cuento el caso de Gaby con los lácteos que es mucho más espectacular. Cuando la conocí noté que siempre estaba sonandose la nariz. Era uno de estos síntomas comunes que solemos tomar por normal. “Gaby tiene mocos” y ya está, no pasa nada. Ahora que lo vemos en retroseso, de normal no tenía nada. Se despertaba cada mañana con un pequeño montón de kleenex alado por sonar la nariz durante la noche y tener tantos mocos. Cuando hicimos el cambio a la alimentación viva y por tanto del todo los lácteos en 3 días se le quitaron los mocos por completo. Fue increíble.

Entonces si no lo has probado todavía y actualmente comes muchos lácteos, te invitamos a dejar los lácteos durante algunos días, volver a comer un poco y observar. Tal vez notes como instantáneamente se te crean flemas, tal vez notes una sensación desagradable en la boca, tal vez no notes nada y quieras seguir comiéndolos. En cualquier caso siempre te vendrá bien disminuír la cantidad de lácteos que consumes. Si quieres aprender como hacer sustitutos, siempre puedes venir a nuestros talleres de Leche, quesos y yogures sin lácteos.

Estos son algunos de los impactos en el cuerpo de un consumo regular y abundante de lácteos:

  • Grasas y colesterol

Esta es la razón por la cual prohíben el queso a las personas con problemas de colesterol. Y es la razón por la cual uno de los dueños de una de las compañías americanas más grandes de helados murió en sus años cincuenta de un infarto. Su hijo cuenta que tenía acceso libre a un congelador lleno de sus helados y que pequeño se enfermó por comer tanto que tuvo deficiencia de nutrientes. Dejó de comerlos para evitar la diabetes. Esto es un ejemplo de un caso extremo, pero muestra lo fuerte que es el efecto.

  • Intolerancia a la lactosa

Parece que hay cada vez más personas que no disponen de lactasa, la enzima necesaria poder digerir la lactosa, el azúcar de los lácteos. Los síntomas incluyen diarrea, tripa hinchada, dolor abdominal, reflujo y gases (¡y en mí, un sútil olor a vómito en la boca!)

  • Alergias

Pueden fomentar problemas respiratorios, gastrointestinales y en la piel.

  • Mucosidad

Evitar los lácteos puede venir muy bien especialmente en invierno y en las épocas de cambio de temporada para ayudar al cuerpo a no tener mocos y flemas en aquellos periodos de tanta gripe y resfriado.

  • Toxinas

Esto se aplica mucho más a los lácteos convencionales que a los ecológicos. Los animales lecheros están vacunados, les dan antibióticos, en vez de comer hierba les dan una barbaridad de “alimentos”; piensos, a veces caníbal e incluso se ha encontrado combustible/aceite de coche dentro de los alimentos que se les dan. Los restos de estos alimentos, acaban en la leche y en los lácteos que se consumen.

  • Osteoporosis

La osteoporosis se desarrolla por varios factores, uno de ellos siendo demasiada proteína en la dieta [SCIENCE 1986; 233]. La proteína animal, a diferencia de la proteína de plantas, incrementa el acidez en el cuerpo. Supuestamente el cuerpo lucha contra esta acidez usando el calcio, que acaba tirándolo de los huesos y por lo tanto debilitando a los huesos. Se dice que los países con un consumo menor de lácteos (como en Asia y África) tienen una tasa menor de osteoporosis.

  • El trato de los animales

Vale, no se mata al animal, muy bien, vamos mejor. Sin embargo en la mayoría de los casos el trato y condiciones de vida de las vacas y cabras lecheras es todo menos humano y aunque están vivos, de vida no tienen nada. Suficiente para que nos replantiemos nuestras elecciones alimenticias.

Ya tenéis algunas de las razones principales para evitar los lácteos y si te pones a investigar seguro que encontrarás muchas más.¿Si actualmente te encantan los lácteos o estás buscando una alternativa rica y más saludable, qué es lo que sí puedes hacer para sustituirlos o al menos reducir su impacto en tu cuerpo?

…pronto colgaremos esta info en la segunda parte de este artículo…

Share this post
  


2 thoughts on “La verdad acerca de los lácteos (primera parte)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *